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Si no cumples los requisitos no te inscribas en la oferta

08.08.2014 Creado por Beatriz Taberner Comments off

¿Tienen los candidatos que se presentan a un puesto todas las habilidades demandadas para el mismo? Cada vez es más frecuente ver en las ofertas de empleo notas en las que se pide a las personas interesadas que si no cumplen con todos los requisitos exigidos se abstengan de enviar su Curriculum.

Para cubrir un puesto de trabajo determinado, las ofertas de empleo que se publican tratan de plasmar en unas líneas las claves del perfil que buscan. Esos requerimientos, que debe cumplir todo aspirante para poder entrar en el proceso de selección, sirven para asegurarse de que los perfiles se ajustan al puesto requerido.

Las personas que están en búsqueda activa de empleo, si encuentran una oferta de trabajo que les llama la atención, en ocasiones, desoyen las sugerencias de la empresa y mandan su CV sin cumplir con todas las aptitudes deseadas pensando que tal vez los departamentos de RR.HH. al leer su experiencia o méritos puedan llamarles para realizar una entrevista que les brindaría alguna opción. Mandar un CV sin cumplir con los conocimientos necesarios para el puesto quizá haya surtido efecto en alguna ocasión y el candidato haya obtenido el empleo sin ser, a simple vista, el más preparado, pero no nos engañemos; si se pide un determinado perfil para un puesto, es porque ese puesto requiere de esas habilidades y conocimientos y si no las cumplimos, enviar nuestro CV sólo ralentizará el proceso y multiplicará la labor de los reclutadores que se verán desbordados de candidatos “No aptos”.

Con todo, es cierto que uno no nace sabiendo; me explico, por muy candidato ideal que se sea para un puesto, cuando se entra de nuevas en una empresa, se necesita un período de adaptación para hacerse con el trabajo pero es precisamente aquí donde esas capacidades y habilidades “necesarias” serán de gran ayuda y si no se tienen pueden hacernos ver que el trabajo nos “queda grande”.

La especialización, a la hora de cubrir una vacante es fundamental, pero, generalmente a esto suelen sumarse otros requerimientos adicionales como los idiomas o el manejo de ciertos programas informáticos con los que trabaje la empresa contratante.

Los profesionales de RR.HH, además de buscar personas para un puesto, no se olvidan del lado humano, es decir, en el trabajo se pasan muchas horas y con bastante frecuencia, para sacar adelante un proyecto, es preciso interactuar con los compañeros; es por ello que, además de ser una persona con conocimientos profundos sobre el trabajo a realizar, se busca la capacidad de trabajar en equipo, de comunicarse, con capacidad organizativa….

Es difícil enumerar qué debe tener un candidato ideal porque cada puesto es diferente, lo que está claro, es que lo primero, además de conocer la materia y ser expertos en lo que se nos pide, es demostrar actitud. Es importante transmitir ganas de aprender y el deseo de aplicar conocimientos y experiencia en el trabajo; no conformarse con hacer lo mínimo sino ver qué puede uno aportar a ese puesto, integrarse con el resto de compañeros… y adicionalmente a todo esto, dejar claro otra serie de habilidades no especificadas en la oferta pero que pueden ayudar a los responsables de RR.HH a decidirse por nuestra candidatura.

*Beatriz Taberner es Consultora en el Área de RRHH Lumesse

Seguir creciendo ante la adversidad

10.06.2014 Creado por admin Comments off

Hace unos días me topé con este titular en el diario Expansión: “¡Peligro! Hay un zombi en mi oficina”. La verdad es que me resultó gracioso y como había visto el fin de semana la película “Guerra mundial Z” me aventuré a conocer qué se escondía bajo ese título.

En realidad, el artículo comparaba a los empleados desmotivados con zombis, no sólo porque deambularan por la oficina como resucitados de sus tumbas sino porque además eran capaces de contagiar su estado anímico a otros trabajadores como si de una epidemia se tratara.

El texto comentaba cómo los zombis proliferaban en las oficinas en épocas de crisis y reforzaba esta teoría argumentando que las duras medidas adoptadas por las empresas repercutían en el carácter y rendimiento de los empleados.

Es del todo comprensible que cuando las condiciones laborales son desfavorables haya un estado de malestar generalizado pero cuando ese desánimo empieza a hacer realmente mella en un número considerable de la plantilla entonces es cuando hay que plantearse tomar medidas para evitar que la situación empeore.

Una empresa la forman sus trabajadores, por lo que se debe buscar la manera de reactivar esa motivación, encontrar la ilusión que un día tuvieron aquellos empleados pero ¿Sobre quién recae la responsabilidad de propiciar ese giro? ¿Es el departamento de RR.HH. el encargado de gestionar esta situación? ¿Qué se puede hacer para incentivar, motivar o reconducir a los empleados?

La respuesta no es fácil… El trabajador está sumido en una espiral de frustración, apatía y tristeza, no tiene metas ni incentivos para salir de ese agujero por lo que lo más acertado podría ser someterlo a un proceso de evaluación en el que se detecten sus fortalezas y se pongan sobre la mesa sus necesidades. Si se le ayuda a reforzar y potenciar virtudes y carencias de su perfil se le habrá empujado a focalizar sus esfuerzos en una dirección. Con un plan de carrera adaptado, el empleado puede luchar por un desarrollo profesional.

Todos necesitamos sentirnos útiles, y más en un trabajo donde pasamos gran parte del día. Cuando el trabajador se siente valorado todos ganan. La empresa, por tener a alguien productivo en su plantilla que se esfuerza por hacer bien su trabajo y alcanzar unos objetivos y las personas porque dejan de encontrarse mal, se alejan de una situación de depresión que puede ser muy peligrosa.

Un diálogo cara a cara con el manager puede hacer ver al empleado su potencial y si se le ofrece formación es posible que recupere la ilusión por seguir creciendo y abordar así nuevos retos. Si el líder deja ver que confía en su equipo y en su potencial, éste reaccionará.

*Beatriz Taberner es Consultora en el Área de RRHH Lumesse

Buenos hábitos

22.04.2014 Creado por Beatriz Taberner Comments off

En los últimos años la preocupación por vernos bien se ha convertido en algo casi prioritario en nuestras vidas… Las dietas milagrosas y los libros sobre nutrición se suceden sin tregua. Nuevas teorías alimenticias reemplazan a las ya existentes hasta que, al final, uno no sabe muy bien a qué atenerse… ¿Alimentación centrada en las proteínas? ¿Eliminación de lácteos y derivados? ¿Suplementación? ¿Dietas depurativas? ¿Ayunos prolongados?

La mayoría de estas pautas nutricionales, que en muchos casos se contradicen, te aseguran la pérdida rápida de peso sin efecto rebote y es que eso es lo que buscamos: resultados inmediatos que no nos supongan mucho esfuerzo.

Vernos bien nos hace sentirnos mejor con nosotros mismos y estar más receptivos y abiertos a relacionarnos. Una persona con una buena imagen es percibida ante los ojos de los demás como un triunfador, pero esa “pose” debe ir acompañada de una actitud. Para sentirse un triunfador se debe actuar como tal, esforzarse por mejorar, ser enérgico, entusiasta… y eso lleva tiempo y trabajo, no vale con obtener mejoras a nivel físico. Dicen que sin pena no hay gloria y parece que esta frase tiene mucho de verdad.

Un cambio en nuestros hábitos alimenticios no es algo que se haga de un día para otro, debe ser progresivo, el cuerpo necesita tiempo para adaptarse, no hay que precipitar las cosas y esa “adaptación a la nueva situación” se irán percibiendo desde fuera.; algo similar es lo que debe producirse en nuestra actitud en el trabajo.

Desde la publicación Equipos y Talento escriben un artículo basado en la serie de televisión Mad Med , que relata el día a día de los empleados de la agencia de publicidad Sterling Cooper allá por 1960. Dicha serie proyecta un conjunto de comportamientos o actitudes en el ámbito laboral que podrían extrapolarse a la situación que se vive en las empresas actualmente:

• Confiar en el lado creativo de cada uno

• Tratar de ser positivo aunque no se logre el objetivo perseguido, ya que si no se pierde la ilusión al final se puede alcanzar.

• Adelantarse a posibles necesidades

• Perseguir una motivación

• Planificar, tener un orden

• Estar abierto a los cambios

• Saber disfrutar de los momentos de relax y descanso

• No llevarse a casa los problemas del trabajo, saber desconectar te ayudará afrontar las cosas desde otra perspectiva

• Valerse de los avances tecnológicos

• Aprender de los errores y disfrutar las victorias. En una empresa habrá malos y buenos momentos, la idea de que de todo se aprende debe ser algo a tener muy presente

• Los contactos son importantes. Se debe cuidar a los clientes y moverse, entablar relaciones, actualmente redes sociales como LinkedIn posibilitan esta interacción

• No acomodarse, ser inquietos, perseguir las oportunidades, la acción, donde seamos capaces de aportar cosas que os permitan seguir creciendo y evolucionar con la compañía

Nos esforzamos por mejorar por fuera, comer sano, hacer deporte… pero debemos preocuparnos por mejorar por dentro, todo es parte de un mismo proceso integral.

Desde la cuenta de Twitter de Audalia Lumesse, que os animamos a visitar, seguimos a muchas empresas y personas influyentes en el mundo de los RR.HH. que nos animan a no perder la ilusión, a seguir aprendiendo para continuar creciendo, porque caer en la rutina y en la monotonía es dejarse, volverse feo, invisible… convertirse en todo lo que no queremos ser. Dedica un tiempo a planificar tu trabajo diario, sé comunicativo, proactivo, curioso… Come sano, haz deporte, sigue formándote porque la posibilidad de lograr los objetivos que te plantees está en tu mano.

*Beatriz Taberner es Consultora en el Área de RRHH Lumesse