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Novedades en las horas para acceder al ROAC a partir de 2015

08.09.2014 Creado por Juan Antonio Polo Comments off

La Ley de Auditoría de Cuentas (LAC), en su artículo 8.2, en su párrafo b, indica acerca de la autorización para la inscripción en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC), que se requerirá “haber seguido programas de enseñanza teórica y adquirido una formación práctica”, y añade que “la formación práctica deberá extenderse por un período mínimo de tres años en trabajos realizados en el ámbito financiero y contable, y se referirá especialmente a cuentas anuales, cuentas consolidadas o estados financieros análogos. Al menos, dos años de dicha formación práctica se deberán realizar con un auditor de cuentas o una sociedad de auditoría, y en el ejercicio de esta actividad en cualquier Estado miembro de la Unión Europea.”

El Reglamento que desarrolla la LAC, en su artículo 35, detalla información sobre la formación práctica exigida por el artículo 8.2 de la LAC, añadiendo que “A estos efectos, no se entenderá cumplido el citado requisito de formación práctica hasta haber acreditado la realización de trabajos efectivos en dicho ámbito durante, al menos, 5.100 horas, de las cuales 3.400 deben corresponder a tareas relativas a las distintas fases que componen la actividad de auditoría de cuentas. De este último número de horas, podrá justificarse hasta un máximo de un 20 por ciento por dedicación a otras tareas relacionadas con la actividad de auditoría de cuentas.

La formación práctica a realizar con un auditor de cuentas o una sociedad de auditoría, y en relación a las tareas relativas a las distintas fases que componen dicha actividad, se realizará, con carácter general, con posterioridad a la realización del curso de enseñanza teórica regulado en el artículo anterior. A estos efectos, únicamente se computará con un máximo de 425 horas antes de la realización del citado curso y un máximo de 850 horas durante la realización del mismo la formación práctica correspondiente a la actividad de auditoría de cuentas y a la realización sustancial de todas las tareas relativas a la auditoría de cuentas.”

Y en la disposición transitoria segunda, indica que “Lo establecido en el artículo 35 de este Reglamento relativo al deber de adquirir formación práctica se exigirá a partir del 1 de enero de 2015.”

Esto significa, que a partir del próximo año, cambia sustancialmente el escenario de horas necesarias para poder acceder al ROAC, ya que para el cálculo de las mismas sólo se tomarán un máximo de 425 horas antes de la realización del curso de formación teórica y 850 horas durante la realización del mismo. Por tanto, una vez finalizado dicho curso se contarían con un máximo de 1.275 horas, por lo que serían necesarias otras 3.825 horas para alcanzar las 5.100 horas establecidas como requisito de acceso al ROAC. Esto equivale a algo más de 2 años completos de formación práctica, que deben realizarse con posterioridad a la finalización del curso de formación teórica.

Dado que las anteriores convocatorias para las pruebas de acceso fueron en febrero de 2011 y abril de 2013, siendo los exámenes prácticos presenciales en el mes de diciembre de dichos años, en este próximo año 2015 se espera que haya una nueva convocatoria. La fecha exacta de la convocatoria es clave, puesto que dependiendo de la misma, habrá un numeroso grupo de interesados que podrán o no presentarse.

Si la convocatoria se realiza a partir del 01/01/2015, lo hará bajo las condiciones del nuevo Reglamento, por lo que los que quieran acudir al examen por primera vez, deberán tener en cuenta cuándo realizaron el curso de formación teórica, para saber si pueden presentarse, teniendo en cuenta que deberán acumular algo más de 2 años de formación práctica posterior a la superación del curso teórico. Lo que implica que con casi total seguridad, los que realizaran el curso de formación teórica en los años académicos 2012-2013 y 2013-2014, y quieran presentarse por primera vez, no podrían hacerlo.

Esto supone una criba importante, a la par que polémica, puesto que se puede dar el caso, de que personas que acumulen 10 años de experiencia, pero que hayan realizado el curso teórico hace menos de 2 años, no cumplan el requisito de formación práctica, y sin embargo, personas que acumulen 3-4 años de experiencia, pero que realizaran el curso en su primer año, sí que cumplirían el requisito. O, sin necesidad de poner un ejemplo tan exagerado (aunque perfectamente posible), hay otro ejemplo más simple, y es el de personas que acumulen la misma formación práctica, pero que realizaran el curso en años distintos, podrían presentarse unos sí y otros no. Es más, si rizamos el rizo aún más, y teniendo en cuenta que las materias de auditoría cambian y se actualizan continuamente, ¿no debería tener mayor validez un curso de formación realizado recientemente, con la normativa más actualizada, que uno realizado hace 3 o 4 años, o incluso más? Pues sin embargo, lo que sucedería es que el que realizó el curso hace 3-4 años o más, si podría presentarse, aunque muchas de las cosas que estudió habrían cambiado, y el que lo realizó hace 2 años o menos, con un temario más actualizado, no podría. En relación a esto último, se ha planteado la posibilidad de en el futuro exigir una especie de prueba previa de actualización cuando la formación teórica realizada haya quedado demasiado “desactualizada”, aunque eso será otro tema espinoso y complicado…

De todo esto, lo que podemos concluir es que con el nuevo escenario, lo más recomendable es que si trabajas en auditoría y estás interesado en poder acceder al ROAC en el futuro, realices el curso de formación teórica necesario lo antes posible.

Otro asunto aún más complicado son aquellas personas que, después de varios años trabajando en auditoría, dieron el saldo a departamentos financieros de otras empresas. Y es que muchos no podrán cumplir el requisito de horas posteriores a la realización del curso, salvo que regresen a la auditoría.

En definitiva, el asunto del cambio en el cómputo de horas ha sido objeto de numerosas discusiones y debates, y la solución (al menos de cara a la próxima convocatoria) podría ser que dicha convocatoria se realizara antes del 01/01/2015. En ese caso se aplicaría el antiguo Reglamento, que no establecía esa limitación en el cómputo del número de horas, por lo que todos los interesados que reunieran el número de horas necesarias y hubieran realizado el curso de formación teórica podrían presentarse, independientemente de cuándo realizaran el curso.

En unos meses saldremos de dudas con este asunto, que sin duda, seguirá dando que hablar. Mientras tanto, a los interesados solo les queda ir preparándose para un posible examen, que puede que realicen en poco más de 12 meses… o dentro de más de 3 años.

* Juan Antonio Polo es Auditor en el Área de Auditoria

La nueva gestión y control de los procesos por incapacidad (II)

29.08.2014 Creado por David Valladares Comments off

Para finalizar el repaso del Real Decreto 625/2014 de 18 de julio, en esta segunda parte analizaremos la tramitación de los partes médicos y expedición de altas por parte del Instituto Nacional de la Seguridad Social, y el seguimiento y control de las prestaciones económicas derivadas de una incapacidad temporal.

Tramitación de los partes médicos y expedición de altas por el INSS

El facultativo que expida los partes de baja, confirmación o alta le dará dos copias al trabajador, una para él y otra para la empresa. En el plazo de tres días a contar desde el mismo día de expedición del mismo el trabajador ha de entregarle a la empresa una copia o bien de la baja o bien del parte de confirmación. En el caso del parte de alta, el plazo es dentro del as 24 horas siguientes a su expedición.

El Servicio Público de Salud o, en su caso, la Mutua, remitirán los partes de baja, confirmación y alta al INSS, telemáticamente, de manera inmediata o, en su caso, en el primer día hábil siguiente al de su expedición. Las empresas deben remitir al INSS de forma inmediata, y en todo caso, en el plazo máximo de tres días hábiles contados a partir de la recepción del parte, a través del Sistema Red, los partes de baja, confirmación y alta que les presenten los trabajadores.

Cuando el empresario hubiese abonado a un trabajador una prestación de incapacidad en pago delegado sin haberse compensado dicho importe en el pago de los seguros sociales, podrá solicitar al INSS o a la Mutua, según quien sea competente para la gestión de la prestación, el reintegro de las cantidades abonadas pero no deducidas.

La no remisión de los partes médicos al INSS podrá suspender, a propuesta de la entidad gestora o de la Muta, la colaboración obligatoria de la empresa en el pago delegado de las prestaciones económicas por incapacidad temporal.

Seguimiento y control de la prestación económica derivada de una incapacidad temporal

El INSS, o en su caso, las mutuas, ejercerán el control y seguimiento de la prestación económica realizando las actividades pertinentes tendentes a comprobar el mantenimiento de los hechos que originaron el subsidio.

Una de las medidas es que el INSS podrá disponer que los trabajadores que se encuentren en situación de incapacidad temporal sean reconocidos por los inspectores médicos correspondientes. Igual facultad se le reconoce a las mutuas. La citación se le ha de comunicar al trabajador con una antelación mínima de cuatro días hábiles.

En dicha comunicación se le indicará que en caso de no acudir al reconocimiento, se suspenderá cautelarmente la prestación y, que si se sigue ausentando de forma no justificada en el plazo de diez días hábiles siguientes a la fecha del reconocimiento, se extinguirá definitivamente el derecho al subsidio.

Si el trabajador justifica su ausencia antes de la fecha del reconocimiento o el mismo día del mismo, se podrá fijar una fecha posterior, comunicándole al trabajador la nueva fecha con la antelación comentada anteriormente.

Cuando el trabajador que haya sido citado por la entidad gestora no se presente en la fecha indicada, el Director Provincial correspondiente dictará una resolución, que se le comunicará al interesado, suspendiendo cautelarmente el subsidio e indicándole que tiene diez días hábiles, a partir de la fecha en que se produjo la incomparecencia, para justificar la misma.

Se sigue la misma operativa cuando la citación se realice por parte de la Mutua. En ambos casos, la entidad gestora o la Mutua comunicarán a las empresas y a la TGSS telemáticamente la suspensión acordada.

Si el trabajador justifica su ausencia dentro de los diez días hábiles siguientes, el director provincial del INSS dictará nueva resolución, o la Mutua nuevo acuerdo, dejando sin efecto la suspensión cautelar y se rehabilitará el pago de la prestación con efectos desde la fecha en que se suspendió.

Si transcurren diez días hábiles desde la fecha en que, o bien el INSS, o bien la Mutua, citaron al trabajador y éste no justifica la incomparecencia, se dictará resolución declarando la extinción de la prestación económica con efectos desde el día en que hubiera sido efectiva la suspensión.

Como comentábamos al principio, hemos intentado reflejar los principales aspectos relacionados con la gestión y control de los procesos por incapacidad temporal regulados por el Real Decreto 625/2014, de 18 de julio.

Si necesitan un estudio más detallado no duden en contactar con nosotros, desde Audalia Asesores estaremos encantados de atender sus necesidades.

* David Valladares es Asesor Senior en el Área de Asesoría

La importancia del Control Interno en la Empresa

12.08.2014 Creado por Benito Comments off

Entendemos como control interno el plan de organización y conjunto de métodos y procedimientos, que aseguran la protección de los activos, la fidelidad de los registros contables y el desarrollo de la actividad de forma eficaz según las directrices de la dirección.

La evaluación del control interno proporciona al auditor un marco de referencia útil para el buen desarrollo de la auditoría.
A nivel general podemos decir que existen dos tipos de control interno dentro de la Sociedad:

- Control interno PREVENTIVO: actúan antes de producirse los hechos a controlar, intentando anticiparse a los posibles errores o problemas.

- Control interno VERIFICATIVO: cuya misión es comprobar si los hechos que ya se han producido se acomodan a lo que se esperaba de ellos o si existen diferencias entre lo previsto y lo realizado. Algunas sociedades optan por introducir la figura de “Controller” cuya función es la de llevar a cabo los procedimientos de control interno de la entidad.

Las sociedades de mayor volumen, cuentan con un departamento exclusivo de Auditoría interna, que se encarga de hacer cumplir todos estos procesos de control interno.

Desde el punto de vista de la Auditoría perseguimos evaluar la implementación y el diseño de los controles clave de la organización, que incluyen:

El proceso de preparación de la información financiera, las actividades de control sobre las autorizaciones, registros y procedimientos, la segregación de funciones dentro de la organización, y el registro, aprobación y desglose de los saldos y transacciones con partes vinculadas.

Como auditores debemos de analizar los posibles errores en los que se pueda incurrir dentro del sistema de control interno, para así poder identificar los riegos materiales en los estados financieros, posibles riesgos de fraude, y riesgos del entorno informático que pudieran tener repercusión en los estados financieros de la entidad.

La implantación de un buen sistema de control interno, reduce en gran medida los posibles riesgos que la entidad pueda tener, lo que hace que el auditor tenga más confianza y pueda disminuir las pruebas en ciertas áreas, ya que el enfoque de la auditoría se basa en el riesgo, el análisis exhaustivo de la entidad y su entorno, nos hace detectar las áreas más vulnerables, y poder realizar las pruebas con más nivel de detalle.

El análisis del sistema de control interno se hace básicamente mediante un cuestionario de control interno, seguido de pruebas de cumplimiento, y la redacción de un memorándum que incluyen las conclusiones del proceso de evaluación. Con lo cual es importante, encontrarnos a la hora de trabajar, con entidades que dispongan de un buen sistema de control interno, ya que beneficia tanto a la entidad en sí misma, como al Auditor que adquiere una fiabilidad superior en sus pruebas y procedimientos de verificación.

Benito Giménez de Azcarate Arjona es Auditor del Área de Auditoria