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Que hablen mal pero que hablen

17.02.2012 Creado por Beatriz Taberner Sin comentarios

El pasado fin de semana decidí reservarme el domingo para pasarlo tranquila en casa, sin más pretensiones que la de disfrutar de una película entretenida. Para asegurarme el éxito, en todos los sentidos, bajé al videoclub de mi barrio que, por extraño que parezca, todavía le planta cara a la crisis y a la piratería, y alquilé un estreno.

He de confesar que no me resultó fácil decidirme. Estuve un buen rato mirando carátulas y leyendo sinopsis pero, al final, me dejé llevar por las críticas. La película que cogí fue una de esas llenas de nominaciones y galardones, una historia que prometía ser de las que dejan huella, y la dejó, pero no precisamente por ser un peliculón sino todo lo contrario. Tenía tantas expectativas puestas en ese DVD que experimenté una gran decepción al visualizarlo. Sinceramente he de confesar que si hubiera estado en el cine me habría salido de la sala. Al principio, pensé que no tardaría en llegar el giro que estaba esperando, ese cambio radical que aportaría dinamismo a la historia y salvaría mi tarde de domingo, pero nunca llegó. La película era lo que era, una serie de imágenes aburridas, y sin hilo conductor, ¡vamos!, lo que se podría traducir en una pérdida de tiempo y, en mi caso, también de dinero.

Mi cabeza no lograba entender cómo los expertos habían considerado ese film algo grandioso. Se me planteó un tipo de duda similar a la que te surge cuando vas a una exposición de arte moderno y te preguntas si lo que estás viendo es realmente arte, porque lo que sientes es que te están tomando el pelo…

Días después, al comentar con amigos y compañeros de trabajo mis impresiones sobre la película, descubrí que no era la única víctima. Un gran número reconoció que había acudido a ver el estreno al cine y se habían salido a los diez minutos, ahí estuvieron más listos que yo… Pero entonces ¿Cómo pudo ser un éxito de taquilla en los EEUU? ¿Tan diferentes son los gustos de los espectadores a ambos lados del charco?

La situación me indignó tanto que estuve dándole vueltas al asunto, leyendo sobre la película en internet y al final llegué a una conclusión: Una película aburrida lo es en cualquier parte del mundo y el que haya sido vista por tantos espectadores puede haber sido el resultado de una estrategia. Me explico, el que haya visto esta cinta no se ha quedado indiferente, están los que la han detestado y los que han querido leer entre líneas, en todo caso se ha suscitado una polémica a su alrededor y precisamente esos comentarios han servido para alcanzar el éxito de taquilla.

Que se hable de una obra para incrementar su tráfico no es algo nuevo. En el caso del marketing se han orquestado grandes campañas controvertidas que, precisamente gracias a las reacciones que han suscitado, han sido vistas por millones de usuarios y han logrado lo que pretendían, que se hable de la marca. Luego hay que reconocer que una valoración negativa crea curiosidad y estoy convencida de que muchos a los que les he dicho que no vean nunca esa película, la verán para forjarse su propia opinión y así se seguirá hablando de ella.

Como es por todos sabido, el éxito de las campañas, en especial en internet, es medible pero hasta que no se pone en marcha la campaña, su repercusión es incierta. Siempre hay que tener muy presente qué se hace, qué se pretende conseguir y a quién se dirige y no temer a los comentarios negativos, ya que muchas veces éstos pueden tener una repercusión mucho mayor que los positivos y lograr, por medios diferentes a los convencionales, que triunfe un producto. Las redes sociales son el mejor canal para lograr este fin, por eso yo les diría a las marcas que no teman los malos comentarios, no importa que se hable mal mientras se hable, luego habrá que saber valerse de esos contenidos para lograr los objetivos deseados. El boca oreja funciona y las críticas son siempre más beneficiosas que la indiferencia.

* Beatriz Taberner es Consultora en el Área de Consultoría

La medición de resultados en el marketing

25.11.2011 Creado por Beatriz Taberner Sin comentarios

Gracias a la llegada de internet podemos asegurar, sin miedo a equivocarnos, que toda acción de marketing online es medible. Éste ha sido precisamente uno de los argumentos más utilizados para aportar valor a las acciones de marketing online frente a las tradicionales.

Sin lugar a dudas,  es un detalle muy convincente ya que todo inversor está deseando saber la repercusión real de su acción para descubrir el grado de efectividad de la misma. Por ejemplo, si hablamos del envío de un emailing, podemos saber cuánta gente lo ha recibido, cuántos de esos usuarios  lo ha abierto, cuál ha sido el enlace en el que más han clicado…Y de esta manera llegar a unas conclusiones que permitan realizar las mejoras oportunas para futuros envíos. Lo mismo ocurre con cualquier anuncio en Facebook o en Goolge Adwords. Donde las estadísticas nos indican cuánta gente ha clicado en el anuncio y ha sido reconducida hasta el mismo.

Cuando hablamos de marketing offline parece que la cosa cambia. Si pensamos en un anuncio en la radio o en la televisión ¿quién nos asegura que realmente la audiencia estaba escuchando o viendo la televisión en ese momento? Porque estar con la tele encendida  no es señal de haber interiorizado o percibido el mensaje del mismo modo que oír la radio no implica necesariamente escuchar o prestar a la publicidad la debida atención.

¿Y si hablamos de marketing promocional en el punto de venta? Muchas empresas deciden poner a una azafata en una gran superficie para que promocione su producto. Destinan parte del presupuesto del departamento de marketing a este fin pero…  ¿Qué medios tienen para controlar si la chica ha ido al centro? ¿Si ha tratado de captar clientes? ¿Si ha mostrado el producto como quería la empresa? …

¿Y las acciones de buzoneo? Si una empresa se gasta dinero en hacer unos catálogos, lo normal es que quiera saber qué ha pasado con ellos, no que se desentienda y dé por hecho que el reparto ha sido satisfactorio, ya que lamentablemente en más de una ocasión la publicidad acaba en la basura, tirada en los portales  o de cualquier otra forma que imposibilita el fin comercial.

En internet todo es medible, eso no vamos a discutirlo, pero cuando hablamos de medios offline y trade marketing también hay opciones de control que nos permiten conocer el desarrollo de la acción. Ésta, es una de los servicios llevados a cabo por el departamento de consultoría de Audalia, desde el que auditamos diferentes acciones promocionales para garantizar su correcta ejecución. Nuestra dilatada  experiencia en este campo nos permite ofrecer una sólida metodología de análisis.

Llevar a cabo una estrategia de marketing orientada a la consecución de unos objetivos es fundamental pero el verdadero éxito no está en la puesta en marcha de la acción sino en el control de la misma y en el análisis de los resultados. Tener un feedback con el cliente, conocer y analizar los resultados  es lo que verdaderamente te proporciona  las claves para mejorar y seguir creciendo.

* Beatriz Taberner es Consultora en el Área de Consultoría

El buen uso del blog

06.09.2011 Creado por Beatriz Taberner Sin comentarios

Actualmente nadie duda del gran potencial de los blogs. Por ello, son muchas las empresas que han decidido aventurarse con  este soporte.

Las páginas web corporativas suelen mostrar  una visión global de los servicios de su empresa. Una  presentación que sirve para hacer visible a la compañía en la red pero que,  por el contrario,  prescinde de la interactividad tan demandada  entre los usuarios. Este factor aleja al website  del concepto 2.0 y disminuye las expectativas de los potenciales clientes.

Hace unos años, las novedades de las empresas se hacían públicas únicamente a través  de un apartado de noticias o actualidad. Ahora, ese flujo de información ha encontrado otras vías alternativas de difusión que, además, refuerzan el be to be, como sería el caso del blog. Éste  es un espacio que busca  una comunicación más directa con el usuario mediante la exposición  subjetiva de temas que ayuden a provocar el  diálogo.

El empleo de un lenguaje claro y directo es lo que ha llevado a convertir esta plataforma  en una potente herramienta de marketing  de contenidos. A diferencia de una noticia, todo post espera un feedback. Una información con retorno que ayude a comprender qué busca nuestro cliente o potencial cliente.

Desde el blog podemos introducir a los lectores en nuestra web, hacer que se interesen por nuestra empresa y servicios y que acudan de forma recurrente a nuestra plataforma. El blog es un instrumento ideal para estrechar vínculos entre empresa y usuario. Si logramos que el usuario nos siga, nos lea,  conseguiremos una interactuación con nuestro público objetivo. Por un lado, él estará informado en temas que le preocupan e interesan y, por otro, nosotros  como empresa, descubriremos sus inquietudes y podremos conducir nuestro discurso de forma muy efectiva.

El contenido es un arma muy potente y la gran ventaja de internet es su disposición al diálogo. Los usuarios quieren opinar, por ello, debemos facilitarles esa labor ¿Cómo? Pues tratando de que los  textos sean una llamada a la acción, el call to action es vital. Para que esto ocurra, el contenido debe estar estructurado de forma correcta y tiene que hacer  hincapié en las keywords o palabras clave que definen a la empresa o negocio, redundar en los principales servicios.

En definitiva, el objetivo de todo blog debe ser el de crear contenido de calidad, estrechar lazos con el usuario, interactuar con él, fortalecer y ayudar al posicionamiento de la empresa  y su web en buscadores y conseguir una mayor notoriedad  de marca.

Otro asunto a tener en cuenta es la eterna pregunta  de si deben los post recibidos pasar un filtro previo o, por el contrario, es mejor que se publiquen directamente. Esta cuestión no es fácil de responder y dependerá de la filosofía de cada empresa. Para muchos, filtrar equivale a coartar la libertad de expresión del usuario  pero, también es cierto, que de esta forma se asegura que cada comentario tenga  relación con el post y esté exento de publicidad y palabras malsonantes que pueden dañar la imagen de la compañía. Luego si diera una respuesta contundente estaría siendo subjetiva.

Pese a todo, abrir un blog sin un planteamiento claro y sin un contenido periódico y de calidad es un error, es por ello que muchos blogs se encuentran todavía en una fase intermedia, donde lo prioritario es lograr esa fluidez de contenidos y asegurarse un buen posicionamiento. Una vez superado este nivel la plataforma estará preparada para publicar los comentarios de los usuarios, es decir, la empresa podrá gestionar el blog al 100%. Pero… ¿Qué elementos debe tener un blog corporativo? Me temo que estas claves son materia para un futuro post, pero, sin duda, muy pronto podrás conocerlas ¡No dejes de seguirnos!

* Beatriz Taberner es Consultora en el Área de Consultoría